Deberías dejar de decir estas 5 frases a tus nietos: he aquí por qué

Las fiestas navideñas son una época en la que familias de distintas generaciones se reúnen para celebrar juntas. Como abuelo, debe estar seguro de que la felicidad, el amor y la conexión de todos los miembros de su familia son de suma importancia para usted. Por desgracia, no siempre es así. A veces, los comentarios de los abuelos, bien intencionados o no, pueden hacer que los nietos se sientan incómodos o inseguros.

Es muy importante reflexionar sobre nuestra comunicación con los nietos no sólo en estas fechas, sino también a lo largo de todo el año. Puede que no sea fácil cambiar la forma de comunicarse, pero es importante tener en cuenta el impacto que las palabras pueden tener en la autoestima de sus nietos.

Una nota rápida: si alguna vez has utilizado una de las siguientes frases o la utilizas accidentalmente en el futuro, no te enfades y no seas demasiado duro contigo mismo.

“No digáis nada a vuestros padres…”.

Puedes dar a tus nietos galletas extra sin decírselo a sus padres, o hacer que se queden hasta tarde y decirles: “Este será nuestro pequeño secreto”. Según la psicóloga clínica Zainab Delavala, de Atlanta, animar a los nietos a ocultar cosas a sus padres puede ser peligroso.

Según la psicóloga, esto puede tener consecuencias a largo plazo, ya que socava la autoridad de los padres. Además, muestra a los niños que puede darse una situación en la que les convenga ocultar cierta información a sus padres. Esto puede ser especialmente importante cuando un niño está siendo atacado por intrusos o sufre estrés emocional debido al acoso escolar. En su lugar, es necesario hacer hincapié en la importancia de mantener una comunicación abierta y honesta con los padres, independientemente de las circunstancias.

“¡Qué grande estás!” “¿Has engordado?”

Se desaconseja encarecidamente hacer comentarios sobre el cuerpo o el peso del niño, ya que pueden afectar negativamente a su percepción del cuerpo y a su autoestima. Nuestra responsabilidad como adultos responsables es apoyar y animar a los niños a sentirse cómodos consigo mismos. Es importante ser conscientes del impacto que nuestras palabras pueden tener en los demás, y no decir nada que pueda minar su autoestima o provocar sentimientos de inseguridad. Los comentarios de los abuelos pueden tener un impacto duradero y a menudo permanecen en nuestra memoria.

“¡Oh, has comido más que yo!”.

Es importante recordar que es mejor evitar hacer comentarios sobre lo que comen los nietos. Es mejor guardarse para uno mismo cualquier observación u opinión sobre su alimentación. Comprender la comida y las señales de hambre es la etapa más importante en el desarrollo de un niño. Cuando se trata de los niños y su alimentación, es importante tener en cuenta el impacto de los comentarios. A veces los niños pueden ajustar su comportamiento alimentario en función de lo que digan los demás, en lugar de escuchar las señales de su propio cuerpo. También puede provocar sentimientos de vergüenza o confusión en ese momento o con el paso del tiempo.

“¡Definitivamente, tienes que acercarte a mí y besarme o abrazarme!”.

Es muy natural que los abuelos quieran acercarse a sus nietos de esta manera, sobre todo cuando se siente alegría al verlos. Sin embargo, los adultos deben comprender que no todos los niños se sienten cómodos siendo abrazados y besados cada vez que se lo piden, y es importante respetar sus límites. Esta frase, aunque bienintencionada, a veces puede tener consecuencias no deseadas. Puede hacer que un niño dude accidentalmente de sus propios límites.

Cuando se trata del consentimiento, puede llevar a confusión. Intenta reformular la pregunta: “Me gustaría abrazarte, ¿te importaría?”. “¿Te parece bien que te abrace?”.

Esto te ayudará a respetar los límites de tus nietos.

“Tus padres se equivocan sobre…”.

Los enfoques y las estrategias educativas cambian con el tiempo. Es interesante observar cómo cambian los estilos de crianza entre las distintas generaciones. Por supuesto, los abuelos vienen de una época diferente, con sus propias costumbres y normas, y es muy natural que se sientan presionados a hablar de estas diferencias. Es importante reconocer esas diferencias, pero a veces esos comentarios pueden confundir inadvertidamente a los demás. Cuando se trata de avergonzar, significa juzgar lo que está bien o mal y encontrar defectos en un nieto o en sus padres. En general, se recomienda abstenerse de hacer comentarios a menos que se vea un posible daño al niño. En tales situaciones, se recomienda resolver cualquier problema directamente con los padres, en lugar de involucrar a los nietos.

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