Cuando acompañé a mi hija a la escuela, miré a los alumnos de segundo curso que se agolpaban en el porche y pensé.
“Qué pequeños son todos, riéndose, burlándose unos de otros, repitiendo las normas y los poemas del colegio. Y nadie sabe de lo que son realmente capaces”.
Hoy es un buen momento para recordar cómo Sasha, una niña de ocho años, permaneció bajo las losas de hormigón en el agua fría durante hora y media sosteniendo en brazos al niño de tres años de otra persona.

Ocurrió el 14 de febrero, tras derrumbarse el tejado del parque acuático. Sasha se encontró bajo los escombros con el agua fría hasta el cuello. Vio a su lado a una niña de tres años que no sabía nadar. Sasha tranquilizó a la niña y la sostuvo en sus brazos hasta que llegaron los rescatadores.
Sasha lo describió así:
“De repente, algo crujió sobre mi cabeza y una enorme viga cayó a mi lado. Me sumergí y vi que una niña se estaba sumergiendo. Me di cuenta de que no sabía nadar, así que la agarré por debajo del pecho. Subí con ella y empecé a consolarla.

Es una niña increíble. Paladeando la nieve entre las losas derrumbadas, su madre la buscó y, cuando la encontró, quiso ayudarla a salir.
Pero Sasha se negó:
-No mamá, no puedo, tengo a una niña en brazos, si la suelto, se ahogará.
– Sasha, pon a la niña y sumérgete bajo la estufa, ahora vendrán a por ella – le suplicó Lyuba.
Sasha no accedió.
También respondió a los rescatadores, que la pusieron bajo la estufa y salieron de ella. Sólo después de que los rescatadores sacaran a la niña por el pelo, Sasha se rescató a sí misma.
La niña llamó a su salvadora “Tía Sasha”.

Más tarde resultó que la propia Sasha tenía una conmoción cerebral y un brazo roto. Sostuvo a la niña durante hora y media con el brazo roto. Con el brazo roto, nadó en la oscuridad bajo las losas para salvarse.
Sasha nadaba desde que era pequeña y se sentía segura en el agua.
Sasha recibió la medalla “Por el rescate de personas perdidas”. El jefe del Ministerio de Situaciones de Emergencia le regaló un ordenador, y el gobernador, una bicicleta y un viaje a un sanatorio del Mar Negro.

Aquel día en el parque acuático murieron 28 personas, entre ellas 8 niños, y 193 resultaron heridas de diversa gravedad (entre ellas 51 niños).
Pero una pequeña vida se salvó gracias a una niña de 8 años.
Todos los años pienso en esa niña y me pregunto: “¿Podría haberlo hecho yo?”.
– Mamá”, preguntó Sasha, “¿puedo contarles esto a mis hijos cuando sea mayor?

Ahora Sasha tiene 26 años.