1 de mayo lirio de los valles: ¿por qué esta planta es potencialmente tóxica?

Cada fin de abril marca el regreso del lirio de los valles, una flor fragante que se supone trae buena suerte… pero que contiene sustancias irritantes y derivados tóxicos.

Cada 1 de mayo es la ocasión para regalar un ramillete de lirio de los valles, que se supone trae suerte a quien lo recibe. Sin embargo, el lirio de los valles no está exento de peligro. De hecho, todas las partes del lirio de los valles contienen sustancias irritantes y tóxicas: saponósidos, responsables de trastornos digestivos, y heterósidos cardiotoxícos, que afectan al músculo cardíaco y la circulación sanguínea.

Y si, desde el tallo hasta las campanillas pasando por las hojas, todas las partes están afectadas, lo mismo ocurre con el agua en la que ha estado el lirio de los valles. La intoxicación se vuelve posible cuando las cantidades absorbidas son significativas. De hecho, los casos de intoxicación afectan a pocas o ninguna persona adulta, sino más bien a niños pequeños.

En caso de intoxicación, pueden aparecer trastornos digestivos (irritación de la boca, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea). Luego, pueden ocurrir trastornos cardíacos con ralentización del corazón y trastornos del ritmo.

Afortunadamente, los casos de intoxicación son raramente observados. La ingestión accidental suele ser sin consecuencias, ya que las cantidades ingeridas suelen ser demasiado bajas.

Es importante prevenir

Sin embargo, tenga en cuenta que ingerir muguet puede ser grave en algunas ocasiones. Para prevenir cualquier riesgo, enséñele a los niños que, aunque la planta sea bonita, es venenosa; coloque los jarrones en lugares altos, no deje agua contaminada por un ramo en la mesa, especialmente si el jarrón es un vaso de agua. Y en caso de ingestión, consulte a un centro de toxicología.

Los animales también

El muguet puede resultar tóxico para los animales, en primer lugar para los gatos. Pero también para los perros, conejos y pájaros.

“Los animales jóvenes o muy mayores son más propensos a presentar síntomas graves”, advierte el Centro Antivenenos Animal y Ambiental del Oeste (Nantes). “Los trastornos comienzan entre 15 minutos y 6 horas después de la ingestión, con vómitos repetidos, acompañados de salivación. También puede haber diarrea, a veces hemorrágica, acompañada de dolor abdominal. En las horas siguientes a los síntomas digestivos, pueden aparecer trastornos nerviosos: convulsiones, movimientos descoordinados, temblores. Al final de la evolución, el animal permanece postrado y acostado de lado”.

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