Cada fin de abril marca el regreso del lirio de los valles, una flor fragante que se supone trae buena suerte… pero que contiene sustancias irritantes y derivados tóxicos.
Cada 1 de mayo es la ocasión para regalar un ramillete de lirio de los valles, que se supone trae suerte a quien lo recibe. Sin embargo, el lirio de los valles no está exento de peligro. De hecho, todas las partes del lirio de los valles contienen sustancias irritantes y tóxicas: saponósidos, responsables de trastornos digestivos, y heterósidos cardiotoxícos, que afectan al músculo cardíaco y la circulación sanguínea.
Y si, desde el tallo hasta las campanillas pasando por las hojas, todas las partes están afectadas, lo mismo ocurre con el agua en la que ha estado el lirio de los valles. La intoxicación se vuelve posible cuando las cantidades absorbidas son significativas. De hecho, los casos de intoxicación afectan a pocas o ninguna persona adulta, sino más bien a niños pequeños.

En caso de intoxicación, pueden aparecer trastornos digestivos (irritación de la boca, dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea). Luego, pueden ocurrir trastornos cardíacos con ralentización del corazón y trastornos del ritmo.
Afortunadamente, los casos de intoxicación son raramente observados. La ingestión accidental suele ser sin consecuencias, ya que las cantidades ingeridas suelen ser demasiado bajas.

