Nkazimulo Khumalo, de veintiocho años, obtuvo un título universitario en Sudáfrica mientras trabajaba como taxista para poder pagar sus estudios. Mientras conducía entre Sunninghill e Ivory Park en Midrand, Johannesburgo, Khumalo siempre abrigó la esperanza de convertirse en profesor. Hoy se siente satisfecho de haber cumplido este deseo.

Después de graduarse, Khumalo consiguió un trabajo en la escuela primaria Ebony en Tembisa, haciendo realidad su sueño. Recuerda haber desarrollado un gusto por la enseñanza en noveno grado, alentado por su maestra de artes creativas.
“Le encantaba su trabajo y se notaba que lo hacía con mucho corazón. Me animó y ayudó durante mis años de escuela secundaria, diciéndome que nada es imposible con una mentalidad optimista”, recuerda el Sr. Khumalo.

Para recompensar su compromiso y sus iniciativas, una asociación de taxis, Ivory Park Taxi, de la que el Sr. Khumalo es un miembro leal, pagó sus tasas de inscripción a un centro de educación superior.

Khumalo quiere ahora animar a los pequeños africanos a seguir sus aspiraciones. “Me dije a mí mismo que la misma persona que me llevó al límite algún día me obligaría a enseñar a sus hijos.
He mantenido una actitud positiva durante toda mi vida y he logrado superar todos los obstáculos que he enfrentado”, afirma. Su camino demuestra que con voluntad y buena fe es perfectamente posible superar los límites y alcanzar las propias aspiraciones.