Jennifer Garner, una apasionada defensora de una vida sana y sostenible, ha transformado su granja familiar en un paraíso orgánico. La granja, ubicada en Locust Grove, Oklahoma, ha pertenecido a la familia Garner desde la década de 1930, cuando sus abuelos compraron la propiedad de 20 acres durante la Gran Depresión por solo $700.

La historia de la granja tiene lugar con los abuelos de Garner, Harvey Newton y Violet Margaret Shire English, quienes, ante dificultades financieras, utilizaron un bono de veterano de la Primera Guerra Mundial para adquirir la tierra en 1936.

La propiedad, inicialmente vacía excepto por una casa de campo de dos dormitorios, requirió largas negociaciones pero finalmente fue transferida por 20 dólares. A pesar de la falta de comodidades modernas en la década de 1930, la granja tenía un suelo fértil que permitía a la familia vivir con una variedad de cultivos y ganado.

Con el paso de los años la finca pasó por manos de familiares, sufriendo periodos de abandono. En 1962, Harvey murió y el terreno fue vendido al hermano mayor de Patricia, James, y su esposa, Ellen.

Siguieron cambios de propiedad hasta 2017, cuando Jennifer Garner decidió comprar ella misma la valiosa propiedad familiar.

La visión de Garner para la granja iba más allá de preservar la historia familiar. Su objetivo era darle una nueva vida como refugio orgánico y sostenible.
La actriz transformó la tierra en una próspera fuente de productos orgánicos, dirigida por su tío Robert y su esposa Janet. Este dúo dinámico ahora suministra ingredientes orgánicos para la línea de alimentos para bebés “Once Upon A Farm” de Garner. Once Upon A Farm se enfoca en proporcionar frutas y verduras orgánicas adecuadas para la nutrición del bebé. Los productos, provenientes de agricultores locales, enfatizan la frescura y las formulaciones ricas en nutrientes, lo que se alinea con el compromiso de Garner con una vida saludable.
La granja se ha convertido en un centro central para la cosecha de productos orgánicos, creando una conexión entre los niños y la fuente de sus alimentos.

La dedicación de Jennifer Garner a la vida sostenible se extiende a su participación personal en la granja, como lo demuestran sus encantadoras actualizaciones de Instagram.

Desde entretener a las vacas en una fiesta hasta recoger arándanos, Garner comparte momentos de su vida en la granja con sus seguidores. La finca no sólo representa una exitosa empresa comercial, sino también un lugar de recuerdos y valores familiares.

La actriz, inspirada en su propia educación agrícola, valora la idea de conectar a sus hijos con la vida en el campo, ofreciéndoles experiencias más allá de los confines de la vida urbana.
Garner ve la granja como una oportunidad para inculcar la sólida ética de trabajo que su familia ha aprendido durante generaciones cuidando la tierra.
La alegría, la libertad, el sentido del humor y el trabajo duro asociados con la vida en la granja son cosas que Garner espera que sus hijos adopten.
Básicamente, la granja de Jennifer Garner es más que solo un terreno. Es un testimonio vivo de la resiliencia de una familia, sus prácticas sostenibles y la conexión duradera entre el pasado y el futuro.