Todos en la escuela se burlaban de ella y le ponían apodos: ¡han pasado ocho años y ahora todos sueñan con tomarse una foto con ella!

Recuerdo que había una chica en nuestra clase, Tanya, de quien todos se burlaban llamándola “Brezhnev” por sus espesas e inusuales cejas negras, típicas de la apariencia eslava. En aquella época estaban de moda las cejas finas, por lo que toda chica que se precie llevaba consigo unas pinzas y se retocaba las cejas varias veces al día, discretamente.

Han pasado los años, los estándares de la moda han cambiado y ahora Tanya es una modelo famosa. Lo que más la ayudó fueron sus ojos expresivos y esas mismas cejas pobladas que hacen que su rostro sea único y la hacen destacar entre la multitud.

Hoy nuestra historia trata sobre la alta belleza, Holly Brute. A los 12 años ya había alcanzado los 182 cm, lo que la hacía más alta no sólo que sus compañeros, sino también que sus profesores. Muchos compañeros de clase, que en ese momento eran 1 o 2 cabezas más bajos que ella, la llamaban constantemente “jirafa”, “hija de Gulliver” y “árbol”.

Todos sabemos lo hirientes que palabras como éstas pueden herir a una adolescente. Sin embargo, Holly logró superar todo esto y pronto se mudó de Florida a la multifacética Nueva York.

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