Otra víctima de la cirugía plástica y la química fue una actriz que solía encarnar la belleza y la sofisticación. Sus ojos simplemente cautivaron a cualquiera que alguna vez hubiera visto a Cindy Roma.


La actriz no quería aceptar la edad y recurrió a la prolongación artificial. Las operaciones fallidas y la quimioterapia han hecho su trabajo sucio; en lugar de la belleza natural de una mujer envejecida, vemos una máscara de payaso con rasgos faciales desfigurados.

Cindy parece simplemente repulsiva, no se parece en nada a la persona de la que el espectador estaba enamorado.

