Una madre califica el nacimiento de su primer hijo de «terrible»: «Me sentí increíblemente culpable»

Hace sólo dos años que a Lindsay le diagnosticaron una enfermedad rara e incurable. Sus padres primero diagnosticaron erróneamente su enfermedad como un resfriado común. A los 28 años le diagnosticaron neurofibromatosis, que se caracteriza por la presencia de tumores benignos en el cerebro, los nervios y la médula espinal.

Entre los síntomas que exhibía Lindsay había marcas de nacimiento inusuales y una extremidad con la forma de la letra “S”. Incluso después de haber sido sometido a veinte cirugías en su juventud, todavía camina con la ayuda de un corsé.

Abrazó la vida, se casó y tuvo un hijo, aunque tenía sus propios problemas de salud. Debido a la falta de conocimiento sobre la herencia genética, no se hizo la prueba cuando quedó embarazada. El diagnóstico llegó durante una visita al médico cuando su hijo Bryson, que en ese momento tenía solo cuatro semanas, comenzó a presentar síntomas, uno de los cuales era un bulto ubicado encima de su ojo. Desde entonces, Bryson ha estado ingresado en el hospital más de ochenta veces y se ha sometido a diversos tratamientos, incluida quimioterapia y cirugía.

A pesar de las dificultades, Lindsay utiliza las redes sociales para crear conciencia sobre las raras enfermedades genéticas que ella y sus familiares padecen. Ella admite que las dificultades fueron difíciles, pero destaca que ayudaron a fortalecer la relación con su hijo.

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