La vida entre muros: en las casas de los pobres de Tokio, cuya existencia ni siquiera creerías

Tokio es una ciudad llena de contrastes. Los edificios altos se encuentran junto a calles laterales tranquilas y las zonas concurridas están a sólo unos pasos de parques serenos. La vida aquí sigue su propio ritmo. Una cosa que destaca en este ritmo es la forma de vivir de la gente. Todo el mundo sabe que la vivienda en Tokio es muy cara, por lo que incluso las personas con buenos trabajos a menudo viven en apartamentos pequeños.

Esta es la historia de Keiko, que vive en uno de estos pequeños apartamentos en Tokio. Su apartamento es pequeño pero acogedor y cada espacio está aprovechado inteligentemente.

Al entrar a su apartamento, tienes que agacharte un poco para no golpearte la cabeza contra el marco de la puerta. Justo al lado de la entrada hay una pequeña estantería con bonitos adornos que hacen que la estancia luzca cálida y acogedora. Esta zona se llama “genkan”, donde la gente se quita los zapatos y deja los paraguas antes de entrar a la casa.

 

Un pasillo estrecho conduce a la parte principal del apartamento. Allí, en la única ventana, hay una cama para dos personas. El espacio junto a la cama, cerca de la ventana, sirve como pequeña sala de estar. Hay una pequeña mesa de té y en lugar de sillas hay cojines suaves en el suelo.

   

Detrás de la cama hay una sorpresa: un pequeño balcón. Los balcones son importantes en Japón, incluso en apartamentos pequeños. Hay que trepar por encima de la cama para alcanzarla, pero a Keiko no le importa. A ella le gusta tomar un poco de aire fresco.

Sin embargo, una parte del balcón está ocupada por un aparato de aire acondicionado exterior. En el interior, el resto del sistema está montado encima de la puerta para ahorrar espacio.

  

Hay algunas puertas cerradas al fondo del pasillo. Detrás de uno hay un pequeño armario, otro conduce a una cocina compacta. La cocina es pequeña pero práctica. Tiene un fregadero, un horno y un escurridor de platos. Todo está empaquetado en unos pocos metros cuadrados, pero funciona bien.

  

Otra puerta conduce al baño. Es tan pequeño como el baño de un avión, pero aún tiene espacio para un lavabo, un inodoro y una bañera. El espacio se utiliza sabiamente. Se comparte un grifo entre el lavabo y la bañera para ahorrar espacio.

 

En lugar de un gran enrutador de Internet, Keiko utiliza un pequeño dispositivo portátil que se conecta a datos móviles.

Su apartamento puede ser pequeño, pero tiene todo lo que necesita. Lo más importante es que resulta cálido y acogedor, lo que refleja su personalidad alegre y positiva.

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