Después de comprar una cama nueva para mi hijo, no sabía dónde colocar su vieja cuna. Durante mucho tiempo estuvo en un rincón de su habitación.
Ya quería deshacerme de él, pero mi marido no me dejó. Tuvo una brillante idea para transformarlo. Gracias a su creatividad logró transformarlo en un banco muy bonito.
Mi hijo había crecido y ya no sabía dónde poner su cuna. No había mucho espacio en su habitación, así que decidí deshacerme de él. Mi marido no me dejó hacerlo, dijo que podría convertirlo en un banco interesante. Tenía todo el equipamiento necesario y sólo faltaba darle una segunda vida a esta cuna.
Primero quitó los cabeceros y los colocó en posición vertical. Así creó el soporte lateral del banco. Para crear el asiento, unió la parte inferior de la cama entre ellos. Instaló los laterales de la cuna en la parte trasera para que sirvieran de respaldo. Después de completar la estructura, lijó la madera y pintó el banco de blanco.
Para que durara más tiempo le aplicó barniz. Para hacer el banco más cómodo, agregué cojines. Decidimos utilizar este banco para nuestro patio. Cada vez que la miro sonrío, porque no hace mucho tiempo era la vieja cuna de mi hijo, pero gracias a la creatividad de mi marido, cobró una nueva vida.


