Poco antes de su muerte, el Papa Francisco I recibió una llamada telefónica en su residencia. “Estén preparados…” dijo una voz masculina, seguida de pitidos largos. Este acontecimiento se convirtió en un presagio de cambios trágicos en la vida del pontífice.
La salud de Francisco se deterioró a principios de 2025. En febrero, el Papa fue hospitalizado con un diagnóstico de bronquitis, que eventualmente se convirtió en neumonía doble.
A pesar del rápido deterioro de su salud, el Papa no interrumpió sus servicios y continuó cumpliendo los deberes de pontífice, permaneciendo incansable en su misión. Su vitalidad y dedicación al servicio de los creyentes han seguido siendo un ejemplo inspirador para millones de personas en todo el mundo.

El 20 de abril de 2025, a pesar de su evidente debilidad, Francisco I, como siempre, se dirigió al balcón de la Basílica de San Pedro para saludar a los fieles. Se percibía una impresión de debilidad en su voz y su comportamiento: utilizaba silla de ruedas, apenas podía mover los brazos y tenía dificultades para comer o beber.
Sin embargo, sus palabras estaban llenas de esperanza y fortaleza espiritual. El Papa expresó su esperanza por la paz mundial, pidiendo el fin de la violencia y el restablecimiento de la unidad entre las naciones. Prestó especial atención a los conflictos en Oriente Medio y el Cáucaso Meridional, subrayando la importancia de la paz y el diálogo para poner fin al sufrimiento y la destrucción.

Habló en particular del conflicto israelí-palestino, expresando su profunda simpatía y compasión por los pueblos palestino e israelí afectados por años de violencia.
En este último mensaje, el Papa volvió a hacer un llamamiento a la paz y al entendimiento, subrayando la necesidad de poner fin a la guerra y restablecer la esperanza de estabilidad en la región.

A pesar de su debilitada condición física, el Papa continuó inspirando y apoyando a los fieles, demostrando que la fuerza espiritual puede superar incluso las pruebas físicas más difíciles.
Muchos periodistas italianos e internacionales han especulado que la muerte del pontífice podría estar relacionada con un derrame cerebral, que podría ser la causa de un mayor deterioro de su salud.

El Papa Francisco I murió el 21 de abril de 2025, a la edad de 89 años. Su muerte fue un paso trágico para todo el mundo católico. Durante décadas, el Papa Francisco no sólo ha sido un líder espiritual, sino también un poderoso símbolo de misericordia, reconciliación y justicia social.
Su legado seguirá inspirando a futuras generaciones de creyentes y líderes de la iglesia.

Numerosos líderes de religiones mundiales, jefes de Estado y personalidades públicas expresaron sus condolencias, reconociendo la contribución del Papa a la creación de una atmósfera de entendimiento mutuo y de paz entre los pueblos, independientemente de sus diferencias culturales, religiosas o políticas.