El pequeño Finn y su perro se han convertido en amigos muy fieles. Antes de tener un bebé, Paige Knudson adoptó un perro porque sabía lo especial que es el vínculo entre los perros y los niños.

Las mascotas son mejores que los amigos; el perro siempre estuvo con Paige. Cuando nació Finn, el bebé de Paige, el perro nunca se separó de él. Cuando Finn comía o dormía, el perro no lo molestaba. Estaban juntos todo el tiempo. El pequeño era constantemente el centro de atención del perro, según su madre.

Cuando el niño se siente incómodo o inquieto, el perro lo calma apoyando la cabeza sobre él. A medida que Finn crecía, sus padres decidieron dejarlo dormir la siesta, así que tuvo que dormir solo. Un día, Paige observó algo muy interesante con la ayuda de una cámara. La cámara grabó a Finn saliendo de la cama con su manta cada vez que dormía a su lado. Estos leales amigos siempre duermen juntos.