Tengo un amigo que vive en España y de vez en cuando tengo la oportunidad de visitarlo. La última vez, estando en su casa, me di cuenta de que su abuela estaba echando vinagre al pescado y luego empezó a limpiarlo. Al principio me pareció un poco extraño. Mi amigo, al notar mi sorpresa, me explicó que siempre lo hace así. Cuando supe la razón, empecé a usar este truco.
Creía que siempre limpiaba bien el pescado, pero descubrí que no. Siempre salían escamas por toda la cocina y a veces incluso terminaban en el techo. Si alguna vez has limpiado una lucioperca de 5 o 6 kg, sabrás de qué hablo.
La abuela de mi amiga me explicó cómo podía evitar todo esto con un producto sencillo. Primero, seca el pescado. Antes de empezar, limpia la carcasa, mientras el pescado se le resbala en las manos. Luego, le echa vinagre.

Se pone guantes y frota el pescado uniformemente, y lo más importante es no echar demasiado vinagre. Humedece ligeramente la superficie y deja el pescado así durante 20 minutos. Según me explicó, el ácido del vinagre ayuda a romper las uniones entre las escamas. Se ablandan y se desprenden fácilmente.

