Heredé este apartamento de mi abuelo y estaba en un estado lamentable. Llevaba meses ahorrando, pensando en comprarme un coche. Pero después de pensarlo un poco, decidí invertirlo todo en renovarlo.
El proceso fue largo y, a veces, agotador, pero el resultado final superó con creces mis expectativas. Cuando mis amigos vieron el cambio, quedaron completamente asombrados.
Decidí añadir un pasillo largo a la sala, lo que implicó desplazar la entrada de la cocina. Cubrimos el suelo con azulejos imitación madera. Para las paredes y el techo, elegí un verde intenso.
En la entrada, instalé un banco con zapatero y un perchero abierto. Para el salón, elegí un suelo de parqué en espiga. Decidí pintar las paredes y el techo de blanco para crear un ambiente luminoso.
Encontré un pequeño espacio junto a la ventana para instalar un comedor con sus sillas. La cocina se rediseñó con muebles a medida para optimizar cada centímetro del espacio. Para las paredes del dormitorio, elegí papel pintado verde.
Elegí una cama rosa, acompañada de una cómoda que complementaba a la perfección el espacio. En cuanto al baño, decidí separarlo y elegí azulejos blancos resistentes a la humedad.




