Existen desde hace años, pero han permanecido ocultas: ¿cómo funcionan las autopistas musicales y para qué sirven? La edición vespertina lo explica.
¿Quién no ha soñado con poner música en el coche? ¿Nadie? No importa, ahora es posible, y lo ha sido durante varios años en varios países del mundo. Las «autopistas musicales» son carreteras que, al circular por ellas, empiezan a sonar una melodía. Pero ¿por qué magia es posible esto, sin electricidad ni altavoces?

El sistema es bastante sencillo. Al igual que los marcadores vibratorios colocados al final de la calzada, que generan un ruido sordo cuando un conductor se desvía de su carril, el mismo principio se aplica a la música. Las líneas están dispuestas y construidas con ranuras de diferentes tamaños para que reproduzcan una melodía cuando un coche pasa por encima.
La primera carretera musical fue inventada en 1995 por dos artistas daneses, Steen Krarup Jensen y Jakob Freud-Magnus, quienes la consideraban un instrumento musical en sí misma e incluso la llamaron “asfaltófono”. El concepto puede sorprender tanto como provocar una sonrisa, pero en realidad es un dispositivo de salud pública.

Estas vías musicales están estratégicamente ubicadas en tramos rectos, zonas que pueden hacer que los conductores aceleren, pierdan la atención o incluso les den sueño. Las vibraciones musicales que resuenan en el coche actúan como un sistema de alerta o incluso como un reductor de velocidad. En algunos casos, la melodía solo se activa cuando el vehículo circula a cierta velocidad y de forma constante.