
La familia tuvo dificultades para pagar la operación, que solo se realiza una vez cada diez años, a pesar de que no había antecedentes familiares de problemas similares.

La condición de Sergey fue destacada ante la atención de voluntarios, quienes permitieron que un cirujano llevara a cabo el procedimiento necesario y le diera la oportunidad de tener un aspecto más normal.

Aunque aún queda rehabilitación por delante, Sergey y su madre están realmente felices con el resultado.

Hoy en día, Sergey disfruta pasar tiempo con sus compañeros de clase y desempeña un papel activo en un club de fútbol.